El vuelo de las belugas

En septiembre de 2014 fuimos testigos de un ilustre aniversario. Se cumplían 20 años del primer vuelo de los aviones de carga Airbus A300-600ST, comúnmente apodados Beluga por su curioso diseño, que tanto recuerda a estos cetáceos.

Beluga de mar. Muy mona, pero no servirá para llevar grandes cargas…

Inicialmente Airbus tomó como base su modelo A300-600. Se alargó su fuselaje y se modificó incluyendo esa forma de burbuja tan característica, a la vez que se colocaba la cabina en una posición más baja.

Esto dio lugar a una bodega de carga de 1400 metros cúbicos. Eso equivale a 36 coches o a 7 elefantes.

Beluga de aire. No tan entrañable, pero más útil cuando necesitemos llevar piezas de industria pesada.

Estos 5 gigantescos aviones pertenecen a la propia Airbus y realizan 60 vuelos semanales, llevando piezas de todas las fábricas de Airbus a los centros de montaje finales. Las alas se recogen en el Reino Unido, las colas en España…

Desde su puesta en servicio en 1994, la capacidad de producción de Airbus se ha multiplicado por 5. Ello ha llevado a la conclusión de que los 5 aviones originales puede que no sean suficientes. Por ello se van a realizar tareas de mejora y se va a aumentar la superficie de carga de estas aeronaves, con el fin de extender la vida útil de estos gigantes.

Sin embargo, varios aviones de otros competidores ya han superado con creces estas cifras. Entre ellos se encuentran el Antonov An-225 y el Boeing Dreamlifter.

Desde Rusia y Ucrania, con amor y 250.000 kilos de carga.

¿Cuál es el futuro que aguarda a estas rarezas?

Airbus tiene planeada la construcción de una nueva serie de aviones de carga. Mientras llega esta nueva generación de Belugas XL, que así han sido llamados de forma provisional y prevista para entrar en circulación en 2020, van a trabajar con los antiguos una vez hayan sido modificados.

Por el momento, ciertas compañías aéreas y de transporte han manifestado su interés por los Beluga. Sin embargo, los altos costes del transporte aéreo y la menor capacidad de carga en relación con el transporte marítimo, hacen que muchos de estos proyectos acaben siendo meramente utópicos. Aún así, los defensores del transporte aéreo abogan por su rapidez y elevada seguridad.

¿Podrían estos aviones vivir una segunda juventud en manos de compañías de transporte? ¿Sería rentable el arrendamiento de las belugas?

¿O, por el contrario, están llegando al fin de su provechosa carrera?

Siempre hay un pez más grande

El que escribe, aficionado incorregible a la aeronáutica, desea que sigan volando durante muchísimos años más.

– Santiago Texidor

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2 comentarios en “El vuelo de las belugas

  1. Desconociendo cuál es la demanda de los servicios de estos hermosos “animales”, me atreveré a esbozar un escenario en el que serían de gran utilidad. Por ejemplo, imaginemos una fábrica (de dos en total) en Sudáfrica que brinda a la población productos de primera necesidad. Se le rompe la máquina principal, la cual se fabrica en Alemania y por barco tardaría un mes en llegar. No tenemos un mes. Pero si se contrata el beluga para que la envíen por avión en piezas junto a ingenieros que la monten e instalen, parece razonable afirmar que el “avioncito” tendría razones de sobra para defender su existencia.

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