Logística a pie de guerra

A lo largo de la historia, las guerras han sido recordadas  no solamente por las grandes batallas, sino por todos los avances tecnológicos y científicos que ha conllevado (desarrollo del transporte aéreo, de la medicina, la invención del acero inoxidable, etc.). Precisamente, una de las disciplinas que recibió más impulso gracias a estos conflictos internacionales fue la logística.

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Imagen 1: Soldados británicos de la Brigada 27 heridos en combate embarcan en un tren ligero en Meteren (Holanda) el 18 de agosto 1918.

Fuente: Museo del Ejército británico.

La distribución de equipo, munición y alimento a las tropas atrincheradas fue esencial durante la Primera Guerra Mundial. Un soldado sin comida no tiene fuerzas para salir al frente, un tanque sin combustible no puede arrancar y una ametralladora sin balas es inútil. Por ello, se intentó disminuir la incertidumbre del proceso logístico con planes que explicaban hasta el más mínimo detalle del proceso de distribución, encuadrándolo dentro de una coreografía precisa y meticulosa. Todo material tenía que recibir su grado de prioridad y horario de despacho basado en un ritmo de gasto calculado teóricamente para anticipar los niveles de reabastecimiento requeridos.

Tomemos como ejemplo el trabajo de logística a las fuerzas armadas de Gran Bretaña que combatieron en Francia durante la Primera Guerra Mundial. En 1914 el ejército británico desplegado en el continente europeo contaba con:

  • 120.000 hombres.
  • 53.000 caballos y algunos cientos de vehículos.

Mensualmente, se requería:

  • 3.600.000 libras de carne y 4.500.000 libras de pan para alimentar a los soldados.
  • 5.900.000 libras de alimento para los caballos.
  • 842.000 galones de combustible para los vehículos.

En 1918, solo cuatro años después, aquel ejército había crecido enormemente hasta contar con:

  • 3.000.000 de hombres.
  • 5000 caballos y varios miles de vehículos de todos los tipos (aviones, camiones, tanques, motocicletas, etc.).

Mensualmente, se requería:

  • 67.500.000 de libras de carne y 90.000.000 de libras de pan para alimentar a los soldados.
  • 32.250.000 libras de alimento para los caballos.
  • 13.000.000 de galones de combustible para vehículos.

¿Cómo hicieron para cubrir estas necesidades? La clave residía en su cadena logística, la cual consiguió superar el bloqueo de los enemigos y no detener el flujo constante de provisiones:

  1. Los suministros llegaban en enormes bultos transportados en barcos procedentes de Gran Bretaña y se almacenaban en enormes depósitos en los distintos muelles.
  2. Luego por ferrocarril, se cargaban hasta el depósito de provisiones avanzado de un cuerpo de ejército o de una división.
  3. La carga se transportaba mediante vehículos motorizados hasta el depósito de reabastecimiento de las divisiones.
  4. A caballo, se llevaba hasta la intendencia general de cada brigada, donde pasaba a ser responsabilidad de la Royal Army Service Corps (RASC).
  5. Por último, las provisiones, a caballo o a pie, avanzaba por medio de las tropas hasta los depósitos de los batallones, donde se distribuían a las tropas en el frente por el mismo personal de las unidades.

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Imagen 2: destacamento de los Gurkhas del Ejército Británico, pasando junto a un grupo de civiles.

Fuente: The British Library

El transporte por mar también fue clave durante estos años de guerra, lo que conllevó un importante impulso en el medio marítimo. Saltando al bando norteamericano, solo los estadounidenses asignaron a su sector de operaciones 7 brigadas de logística, de entre 15.000 y 20.000 hombres cada una, para ser desembarcadas en distintas fases de una operación militar. Estas tenían la responsabilidad de mover hasta 3.300 toneladas de pertrechos diariamente que consistía en:

  1. Desembarcar los pertrechos en las playas.
  2. Llevarlos a los depósitos principales.
  3. Desembalarlos, clasificarlos, enviarlos a los depósitos avanzados.
  4. Transportarlos desde allí a las tropas en el frente.

Al final del día, el éxito o el fracaso de una invasión dependía del correcto abastecimiento a las tropas, ya que solo así podían salir victoriosos en futuras ofensivas. Por ello, estas cadenas logísticas fueron determinantes durante la Primera Guerra Mundial. Sin alimento no hay ejército, y sin una cadena eficiente de logística no se sobrevivie a la competencia feroz del siglo XXI.

Fuentes:

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Un comentario en “Logística a pie de guerra

  1. ¡Un artículo genial Coco! Está claro que a pesar de toda la parte negativa que conlleva un enfrentamiento bélico, existen aspectos que pueden resultar positivos a medio y largo plazo. La logística en estos casos es una parte fundamental y de hecho las mayores operaciones logísticas de la historia han estado relacionadas de forma directa o indirecta con la guerra.

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