Contenedores perdidos

Dicen las malas lenguas que cada año se pierden, en el mar, unos 10.000 contenedores de mercancías.

10.000 contenedores que, por unas circunstancias u otras, terminan en el fondo de nuestros océanos o deciden vomitar sus entrañas formadas por pantalones vaqueros, zapatillas deportivas o bananas, sobre lejanas playas de aspecto paradisíaco.

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Ante lo popular que se hizo esta cifra y la alarma provocada, el World Shipping Council (WSC) decidió hacer una estimación sobre este dato basándose en la información proporcionada por sus miembros, los cuales representan aproximadamente el 90% de la capacidad mundial de portacontenedores. A todos ellos se les solicitó que proporcionasen a la organización el número total de contenedores perdidos en los últimos años. De entre los datos recogidos, pudo hacerse una diferenciación entre: los contenedores perdidos de forma eventual (de 0 a 50 contenedores) y aquellos perdidos a causa de catástrofes (más de 50 contenedores). En este segundo grupo, el número de contenedores oscilaba desde los 50 a centenares de contenedores; sin embargo, la pérdida de contenedores por causas catastróficas fue raramente reportado. Muchos participantes contestaron no haber sufrido pérdidas de contenedores en los últimos años.

Así, en base a los datos obtenidos y habiendo realizado un ajuste en función de la población (haciendo una estimación de participantes del estudio, miembros y no miembros de WSC), la institución llegó a la conclusión de que, de media, se pierden 350 contenedores anualmente; 675 incluyendo los perdidos por causas catastróficas. Unos resultados muy lejos de los 10.000 contenedores que popularmente se considera que acaban cada año en el fondo del mar.

A pesar de lo reducida que pueda parecer esta cifra, instituciones y empresas de todo el mundo siguen esforzándose para llegar a reducirla a cero. Destacan, entre otros, los esfuerzos realizados de forma conjunta entre la industria y el gobierno de los Países Bajos a través de programas como Lashing@Sea (2006-2009) realizado por MARIN (Maritime Research Institute of the Netherlands). También se han editado publicaciones con la intención de favorecer la implantación de hábitos que favorezcan la seguridad dentro del proceso de transporte en barco, en puertos, etc. como puede ser “Transporte Seguro de contenedores por mar: Orientación para la industria de los expedidores y apiladores de contenedores” publicación realizada por la International Chamber of Shipping (ICS) y el World Shipping Council (WSC).

La importancia de minimizar la pérdida de contenedores no solo se basa en una cuestión económica, sino medioambiental. Los contenedores perdidos en alta mar no son recuperados. La caída de los mismos supone una alteración de los ecosistemas marinos y su contaminación. Daño irreparable que pone en peligro gran cantidad de especies marinas, y cuyo efecto negativo puede alcanzar cotas muchísimo más altas si se llegan a generar vertidos cuando el contenido es tóxico o nocivo para el medioambiente.

Adjunto un pequeño video de un grupo de investigadores del Acuario de la Bahía de Monterrey que en 2004 realizaron un estudio sobre uno de esos contenedores caídos al encontrárselo de forma casual en el fondo del mar.

Qué pasa con los contenedores

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Un cartón que soporta hasta 2.500 kilos

Hasta ahora el tradicional palé de madera había reinado ampliamente en el mundo de la logística. Sin embargo, la empresa Europac ha diseñado un competidor en papel que puede hacer temblar la hegemonía de la tradicional estructura de madera.

Este palé de cartón ofrece grandes ventajas. En primer lugar destaca su resistencia, puesto que estas pequeñas plataformas de cartón ondulado son capaces de soportar un peso muerto de 800 kilos; y en su versión más robusta, hasta dos toneladas y media.

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Sorprendentemente, no es una compacta pieza de cartón como pudiéramos pensar, sino que su composición se basa en el empleo del cartón ondulado y como consecuencia, del aire. Esto supone que sea un producto muy ligero (solo dos kilos) frente a los 15 o 20 kilos que puede alcanzar el palé de madera. Además, entre otras ventajas destaca el hecho de que no necesita pasar por control antiplagas, puede plegarse para su almacenaje y no genera residuos como astillas o virutas.

Con todas estas ventajas podría suponerse que este producto fuera acogido como una revolución en el sector y se convirtiera en todo un éxito. Sin embargo, el uso del palé está tan arraigado que los responsables de Europac consideran que se encuentran más luchando por generar un cambio cultural que introducciendo un producto innovador en el mercado. Por ello, hablan de la popularización de su palé de cartón con cautela, aunque no dudan de que este tendrá éxito en el futuro.

 

– MIGUEL Á. RODRÍGUEZ. El secreto del palé de cartón que pesa dos kilos y soporta 2.500. (02/12/2014) El Mundo

Shyp y la fricción de la primera milla

Pensado para la entrega de paquetes dentro del ámbito del comercio electrónico realizado por particulares, surge Shyp, una aplicación móvil mediante la que enviar todo tipo de objetos físicos, desde documentos hasta mudanzas completas.

Esta iniciativa pensada por Kevin Gibbon (Vancúver, 1984) se centra en mitigar las dificultades creadas por la denominada “fricción de la primera milla”.

Con el desarrollo de Amazon y otros portales de comercio electrónico de venta directa (etalier) el comercio electrónico se ha disparado. Además, a lo largo de los últimos tiempos, los procesos de envío y entrega han evolucionado enormemente, volviéndose cada vez más eficientes. Sin embargo, la primera fase (o primera milla), compuesta por el proceso de embalaje e inicio del traslado del paquete, no sufrió apenas cambios. Así, mediante un sencillo método, Shyp se hace cargo de este primer paso a un reducido coste, solicitando solamente del contratante una imagen y referencias de peso y tamaño del objeto a enviar.

En 20 minutos (para San Francisco), un Shyp Hero, aparece allá donde se esté y se hace cargo del resto (incluidas las gestiones con las aduanas en el caso de envíos internacionales).

Los Shyp Heros, como los conductores de Uber, realizan esta labor flexible, y se suman cuando quieren a hacer los recados que mejor encajan con su horario, lo que supone que Shyp cuente entre sus miembros con gran cantidad de estudiantes y profesionales liberales que buscan un ingreso extra con este trabajo parcial.

En cuanto al coste del servicio, los precios no se encuentran estandarizados, y oscilan según el destino y el tipo de paquete. Afortunadamente, Shyp cuenta con acuerdos con la mayoría de empresas de logística, lo que le permite disfrutar de notables descuentos por el volumen de envíos que gestiona diariamente; y a estos precios solo añade cinco dólares por la recogida.

A su vez, Shyp también ha encontrado un gran aliado en Amazon, para el que gestiona gran parte de sus devoluciones en las tres ciudades en las que ha comenzado a operar (San Francisco, Nueva York y Miami), y en la pequeña empresa, donde gran cantidad de agentes delega en ellos la gestión de sus envíos.

¿Creéis que esta startup tendrá recorrido? ¿Crecerá o será absorbida por alguno de los grandes operadores logísticos?

Personalmente, considero que es un modelo de negocio reproducible que puede que una gran compañía como Amazon decida imitar o incluso comprar. Por otra parte, compañías como UPS o Fedex fácilmente podrían incluir a su servicio de recogida a domicilio la opción de embalaje, lo que supondría tener que enfrentar nuevos competidores.

Tendremos que esperar a ver como evoluciona esta startup recién salida de un vivero de empresas de Soma (San Francisco) que por ahora cuenta con un buen apoyo financiero y continúa su estrategia de desarrollo de mercado con la vista puesta en la ciudad de Los Ángeles.