El futuro de la independencia energética viaja en barco.

Agnia Grigas, doctora en política internacional por la universidad de Oxford, publicaba un extracto de su libro “La política energética entre los países bálticos y Rusia”, detallando los distintos beneficios que la nueva planta de distribución y almacenamiento Klapedia va a suponer para su país, Lituania, y para el resto de estados bálticos en un futuro.

El artículo seleccionado pone de manifiesto cómo la innovación tecnológica y su aplicación en el transporte marítimo y la logística internacional, no sólo contribuyen al beneficio de los países y sus ciudadanos mediante la reducción de costes o la creación de accesos comerciales más rápidos, en algunos casos, puede suponer un alivio de estado, como reducir la dependencia energética de un país, beneficios para todos sus ciudadanos y suavizar las posibles tensiones geopolíticas derivadas de las necesidad energéticas. Lituania ha desarrollado una terminal móvil marítima llamada Klaipeda, que consiste en un barco tan largo como tres campos de futbol que sirve para almacenar y transportar un importante volumen de gas natural licuado, en adelante, GNL, la principal fuente de energía de los países europeos y por tanto de Lituania.

La tensión existente entre Rusia y los países miembros de la Unión Europea es especialmente sensible para aquellos países miembros que tienen una mayor dependencia del país soviético para importar su energía, como los son Lituania y el resto de sus vecinos de la región báltica, Letonia y Estonia. Rusia cuenta con un factor de poder a la hora de negociar las tarifas y precios para el suministro, pudiendo dañar seriamente las economías de estos países y dificultar el acceso a calefacción de millones de hogares.

La nueva terminal, escribe Agnis, supondrá un elemento de cambio para los países bálticos: mediante este sistema de almacenamiento, Lituania puede pasar a importar una parte del gas que necesita de otros países y reducir significativamente su dependencia del suministro habitual mediante los gaseoductos de Gazprom. La terminal Klaipeda no sólo impediría a Rusia amenazar con cortes de gas, sino también privar a Moscú de la oportunidad de elevar los precios del gas como medio para ejercer presiones políticas. Una vez que la terminal esté en funcionamiento, la probabilidad de ejercer un embargo de gas en Lituania se reducen considerablemente, ya que el país podría cubrir su demanda a corto plazo a través de la terminal.

La terminal Klaipeda, a diferencia de las tradicionales estaciones fijas de almacenamiento de gas, se basa en un sistema de almacenamiento flotante y en una tecnología de regasificación. La terminal carga y transporta el GNL para convertirlo en su formato líquido que se bombea en la tierra y se usa de forma corriente. Actualmente, la terminal es capaz de bombear más de mil millones de metros cúbicos de gas el primer año, y se estima que esta capacidad se duplique o incluso triplique en poco tiempo. La capacidad de Klaipeda podría satisfacer el total del consumo anual de gas en Lituania, que en 2013 alcanzó los 2.2 mm metros cúbicos. Cabe mencionar que desde el pasado diciembre, se ha comenzado a suministrar el GNL a través de Klaipeda mediante un acuerdo de suministro con la empresa estatal noruega Statoil. De momento, el contrato con Statoil asegura solo 0.54 metros cúbicos anuales, la capacidad mínima operativa de la estación y el resto del suministro será provisto por otra seria de compañías de gas mediante acuerdos no vinculantes.

Sin embargo, esta mejor posición de abastecimiento ya ha comenzado a tomar forma. En la renegociación del contrato de suministro de gas de mayo de 2014 entre Rusia y Lituania, se produjo por primera vez, una reducción del precio hasta los 370 dólares, un 20% de descuento. Otra ventaja importantísima es que la terminal Klaipeda va a permitir al país aprovecharse de las fluctuación del precio del gas en el mercado, como la que se está produciendo en estos momentos, con una caída en el precio actual de más del 50% a causa del boom de oferta por el Shale Oil de EEUU y el recorte de la demanda mundial.

Por último, la terminal de GNL de Klaipeda será la primera prueba de fuego para determinar si los tres países bálticos son capaces de cooperar y utilizar nuevas herramientas para disminuir la dependencia energética de Rusia eficientemente. El artículo expone que la región báltica y otros países del noreste de Europa, como Polonia y Finlandia, ya han puesto en marcha nuevos proyectos en infraestructuras para el transporte de gas por tierra, que pueden aprovecharse de la terminal Klaipeda para incrementar la seguridad energética en toda esta región europea. En concreto, el artículo cita de ejemplos; la red de almacenamiento de gas Incukalns de Lituania, la red de interconexión con Estonia, el gaseoducto Balticconnector con Finlandia y el proyecto de Gas de Interconexión Polonia-Lituania (GIPL), el cual representa una gran oportunidad para comercializar gas desde la terminal de Klaipeda a los mercados occidentales europeos.

Por tanto, el desarrollo tecnológico de las aplicaciones destinadas al comercio de la energía, en este caso, el gas natural, puede suponer un antes y un después en la situación económica de un país o de una región entera. Además, estas nuevas formas de entender el comercio y el transporte de la energía, suponen un impulso en el acceso a nuevos mercados y la posibilidad de que la energía llegue a todas partes asegurando su suministro en caso de conflictos políticos, reduciendo la dependencia energética de los países europeos de Rusia en el futuro.

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Los puertos españoles se preparan para la avalancha del ‘fracking’ americano

El nuevo boom petrolífero que vive Estados Unidos, con una mayor producción de crudo y de gas gracias al controvertido fracking (técnicas no convencionales de extracción) está poniendo los dientes largos a los puertos españoles. Las instalaciones portuarias españolas, dada su posición geográfica y debido a subuena dotación de infraestructuras de regasificación, van a convertirse en uno de los grandes puntos de paso de metaneros con gas americano hacia Europa.

barcos fracking

Según los datos que se presentaron recientemente en unas jornadas especializadas en Santiago de Compostela sobre el potencial del gas natural licuado (GNL) para el sector marítimo, Estados Unidos se va a convertir en los próximos años, gracias al fracking, o fracturación hidráulica, en uno de los grandes exportadores mundiales de gas, después de décadas importándolo porque su producción no cubría su propia demanda.

El fracking va a permitir a Estados Unidos una capacidad de exportación de gas natural licuado de 155 millones de toneladas hacia el año 2025. Los puertos españoles ya se están preparando para ello,sobre todo porque van a ser uno de los principales receptores de ese gas, debido a que cuentan con siete regasificadoras, más que ningún otro país europeo.

Según explicó el presidente de Puertos del Estado,José Llorca Ortega en las jornadas celebradas enSantiago de Compostela, el 43% de la capacidad de exportación nueva de EEUU en gas en el año 2018 va a ser captada por puertos europeos. Y de esta cifra, el 15% irá a puertos españoles, lo que supone una masa de 3,8 millones de toneladas de gas adicional, que puede impulsar el mercado en un momento clave en el que se necesita un fuerte respaldo.

Las regasificadoras españolas se convertirían así en el gran hub gasista de Europa. Las instalaciones españolas, de hecho, ya se están preparando para el futuro, desarrollando todo tipo de negocios, como el de recarga de buques. Este servicio consiste en convertir las regasificadoras en una especie de parking del gas internacional. Los metaneros pueden descargar gas en ellas para, al cabo de un tiempo, poderlo cargarde nuevo con otro destino, en función de la demanda mundial.

En lo que va de año, por los puertos españoles hantransitado más de 2 millones de toneladas de gas debido al servicio de recarga de buques. frente a apenas medio millón en 2011, y prácticamente cero toneladas en 2010. Los puertos españoles se juegan cifras millonarias en peajes por los tránsitos de buques, y las regasificadoras tienen mucho máspotencial. Junto con el gas que entre por los puertos españoles para consumo y que no se vuelve a recargar, las instalaciones portuarias españolas estáncanalizando ahora unos cinco millones de toneladas de GNL al año, frente al máximo de 10 millones que se alcanzaron antes de que estallara la crisis económica,en 2008.

De las siete regasificadoras, todas están activas ahora excepto la de Gijón. La más activa es la de Sagunto, en Valencia, que está canalizando 0,8 millones de toneladas, seguida de la de Huelva, con (0,7 millones de toneladas).