La logística en la respuesta humanitaria

La capacidad de tener disponibles suministros vitales en caso de emergencia determina, en muchos casos, la capacidad de los equipos de emergencia de poder atender las necesidades inmediatas de la población en peligro. Es lo que, en el lenguaje de quienes trabajan en logística y suministros, se llama “preposicionar“: tener preparados stocks suficientes en previsión de situaciones de emergencia.

Uno de los sucesos más destacados en el año 2014 ha sido el brote de ébola desatado en África que cruzó y llegó a Europa y Norteamérica. Para combatir este episodio, ha sido fundamental la respuesta rauda de las organizaciones internacionales y países desarrollados, quienes mandaron los medicamentos y útiles pertinentes para intentar frenar la expansión.09

UNICEF cuenta con el almacén humanitario más grande del mundo, localizado en Copenhague (Dinamarca), cuya superficie abarca 75.000 m2 (abarca hasta el 5% del volumen total que mueve esta organización internacional cada año en todo el mundo), da trabajo a 350 personas y tiene capacidad para 36.000 palets.

En solo tres meses, UNICEF ha mandado desde este almacén hasta 3.000 toneladas de suministros a Guinea, Liberia y Sierra Leona como respuesta de emergencia. La carga enviada incluía desde medicinas hasta material de protección para evitar el contagio (bolsas de basura antigoteo, guantes, potabilizadores de agua, mascarillas, etc.), pasando por ambulancias o estructuras portátiles donde tratar a los enfermos.

En palabras de Shanelle Hall, Directora del departamento de operaciones de suministro y logística mundial, se trata de la emergencia más compleja a la que UNICEF se ha enfrentado, que ha supuesto una agilidad y rapidez extraordinaria en materia de reparto de los productos, cadenas de suministros y entrega de los paquetes. El flujo de transporte aéreo y marítimo ha sido constante durante esos tres meses, y todo movimiento estaba calculado al milímetro. La mercancía se entregaba en el punto de destino en 48 horas.

En este proceso, es esencial la relación con gobiernos, industria y asociados para ser capaces de llegar al destino lo más rápido posible, siempre de una manera sostenible, eficiente y competitiva.

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Imágenes tomadas de la página web de UNICEF.

Para los más curiosos, aquí os dejo un vídeo donde se ve en funcionamiento del almacén en vivo y en directo: 

Fuentes:

Logística a pie de guerra

A lo largo de la historia, las guerras han sido recordadas  no solamente por las grandes batallas, sino por todos los avances tecnológicos y científicos que ha conllevado (desarrollo del transporte aéreo, de la medicina, la invención del acero inoxidable, etc.). Precisamente, una de las disciplinas que recibió más impulso gracias a estos conflictos internacionales fue la logística.

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Imagen 1: Soldados británicos de la Brigada 27 heridos en combate embarcan en un tren ligero en Meteren (Holanda) el 18 de agosto 1918.

Fuente: Museo del Ejército británico.

La distribución de equipo, munición y alimento a las tropas atrincheradas fue esencial durante la Primera Guerra Mundial. Un soldado sin comida no tiene fuerzas para salir al frente, un tanque sin combustible no puede arrancar y una ametralladora sin balas es inútil. Por ello, se intentó disminuir la incertidumbre del proceso logístico con planes que explicaban hasta el más mínimo detalle del proceso de distribución, encuadrándolo dentro de una coreografía precisa y meticulosa. Todo material tenía que recibir su grado de prioridad y horario de despacho basado en un ritmo de gasto calculado teóricamente para anticipar los niveles de reabastecimiento requeridos.

Tomemos como ejemplo el trabajo de logística a las fuerzas armadas de Gran Bretaña que combatieron en Francia durante la Primera Guerra Mundial. En 1914 el ejército británico desplegado en el continente europeo contaba con:

  • 120.000 hombres.
  • 53.000 caballos y algunos cientos de vehículos.

Mensualmente, se requería:

  • 3.600.000 libras de carne y 4.500.000 libras de pan para alimentar a los soldados.
  • 5.900.000 libras de alimento para los caballos.
  • 842.000 galones de combustible para los vehículos.

En 1918, solo cuatro años después, aquel ejército había crecido enormemente hasta contar con:

  • 3.000.000 de hombres.
  • 5000 caballos y varios miles de vehículos de todos los tipos (aviones, camiones, tanques, motocicletas, etc.).

Mensualmente, se requería:

  • 67.500.000 de libras de carne y 90.000.000 de libras de pan para alimentar a los soldados.
  • 32.250.000 libras de alimento para los caballos.
  • 13.000.000 de galones de combustible para vehículos.

¿Cómo hicieron para cubrir estas necesidades? La clave residía en su cadena logística, la cual consiguió superar el bloqueo de los enemigos y no detener el flujo constante de provisiones:

  1. Los suministros llegaban en enormes bultos transportados en barcos procedentes de Gran Bretaña y se almacenaban en enormes depósitos en los distintos muelles.
  2. Luego por ferrocarril, se cargaban hasta el depósito de provisiones avanzado de un cuerpo de ejército o de una división.
  3. La carga se transportaba mediante vehículos motorizados hasta el depósito de reabastecimiento de las divisiones.
  4. A caballo, se llevaba hasta la intendencia general de cada brigada, donde pasaba a ser responsabilidad de la Royal Army Service Corps (RASC).
  5. Por último, las provisiones, a caballo o a pie, avanzaba por medio de las tropas hasta los depósitos de los batallones, donde se distribuían a las tropas en el frente por el mismo personal de las unidades.

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Imagen 2: destacamento de los Gurkhas del Ejército Británico, pasando junto a un grupo de civiles.

Fuente: The British Library

El transporte por mar también fue clave durante estos años de guerra, lo que conllevó un importante impulso en el medio marítimo. Saltando al bando norteamericano, solo los estadounidenses asignaron a su sector de operaciones 7 brigadas de logística, de entre 15.000 y 20.000 hombres cada una, para ser desembarcadas en distintas fases de una operación militar. Estas tenían la responsabilidad de mover hasta 3.300 toneladas de pertrechos diariamente que consistía en:

  1. Desembarcar los pertrechos en las playas.
  2. Llevarlos a los depósitos principales.
  3. Desembalarlos, clasificarlos, enviarlos a los depósitos avanzados.
  4. Transportarlos desde allí a las tropas en el frente.

Al final del día, el éxito o el fracaso de una invasión dependía del correcto abastecimiento a las tropas, ya que solo así podían salir victoriosos en futuras ofensivas. Por ello, estas cadenas logísticas fueron determinantes durante la Primera Guerra Mundial. Sin alimento no hay ejército, y sin una cadena eficiente de logística no se sobrevivie a la competencia feroz del siglo XXI.

Fuentes:

Logística verde: las bicicletas vuelven a la carga

Durante la celebración del III Congreso Nacional de Movilidad y Distribución Urbana Sostenible, celebrado el pasado mes de octubre en Madrid, la subdirectora general de Sostenibilidad del Área de Gobierno y Medio Ambiente de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Elisa Barahona, anunció que a partir del 1 de enero de 2020 solo podrán circular por el centro de Madrid (la zona comprendida dentro de la M30) vehículos de reparto «limpios», es decir, híbridos, eléctricos, los que hayan sido modificados para emitir menos gases contaminantes o los que cumplan con la normativa Euro 6.

De esta forma, se pretende cumplir con el objetivo fijado por la Unión Europea de reducir el nivel medio de emisiones en Europa en un 30% en turismos y un 19% para vehículos comerciales, lo que por otro lado conseguirá que un conductor europeo ahorre de media alrededor de 3.000 euros en combustible durante la vida útil de su vehículo (13 años). Además, se pretende ahorrar casi 30.000 millones de euros en combustible, incrementando el Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión en 12.000 millones anuales[1].

Por este motivo, el sector de la logística ya está buscando alternativas para el movimiento de mercancías en ciudad. Por ejemplo NACEX, la firma de transporte urgente de paquetería y documentación que recientemente ha celebrado su vigésimo aniversario, ha decidido apostar por la logística verde incorporando bicicletas eléctricas de carga en su reparto urbano. Se trata de un triciclo de carga con asistencia eléctrica; en palabras de NACEX, «una solución ecológica, silenciosa, cívica y sostenible». Se ha decidido empezar por el centro Valladolid, y desde ahí se empezarán a utilizar en otros puntos de la península. Otras compañías como UPS (en Alemania) o FedEX (en Francia) también han incorporado este medio de transporte a su actividad obteniendo muy buenos resultados, tanto por el ahorro en costes como por la facilidad a la hora de llegar a puntos de más difícil acceso.

NACEX tiene como objetivo que toda su flota de reparto sea energéticamente eficiente en el año 2015. Para ello, además del triciclo de carga, van a invertir en vehículos propulsados por GLP, que además de disminuir considerablemente la contaminación acústica, redundan en un importante ahorro en el precio del combustible.

Sin duda, la tendencia es que el transporte sea cada vez más eco-friendly. Sin embargo, grandes urbes como Madrid aún no están preparadas para asumir este tipo de vehículo como medio de transporte habitual. ¿Creéis que este tipo de medidas tendrán buena aceptación en España? ¿Cuánto tardaremos en ver más bicicletas que coches, como sucede ya en otras ciudades europeas?

[1] http://ec.europa.eu/trade/policy/in-focus/ceta/questions-and-answers/index_es.htm (consultado el 07/02/2014)