Transporte y Logística en tierra de Faraones

A miles de kilómetros de su lugar de origen, más antiguo que todo el entorno de la ciudad que le rodea, e incluso que la nación en la que se asienta, podemos disfrutar de una pequeña parte del Antiguo Egipto en pleno centro de Madrid. Aunque para muchos entusiastas de la Historia y la Egiptología pueda resultar fascinante, se trata de un monumento poco conocido pero que sorprende a todos los que visitan la Capital por primera vez, se trata del “Templo de Debod”.

El conjunto arquitectónico tiene una antigüedad de unos 2200 años y se erigía originariamente en una pequeña localidad a las orillas del Nilo llamada Debod, en la Baja Nubia, al sur de Egipto. Sin embargo, para asombro de aquéllos que lo descubrimos por primera vez, su emplazamiento actual es el Parque del Oeste, en Madrid, por lo que pensé que detrás de la historia del Templo debía de haber, necesariamente, un componente de transporte y logística que me pareció interesante y que me gustaría compartir con los curiosos.

Esta historia comienza a finales de los años 50 con la construcción de la Gran Presa de Asuán al sur de Egipto y el consiguiente riesgo para los monumentos arqueológicos de la Baja Nubia que iban a quedar sumergidos bajo sus aguas. En 1960, la UNESCO, a petición del Gobierno egipcio, hizo un llamamiento internacional requiriendo ayuda para salvaguardar algunos de los templos. En ese momento se puso en marcha una gran operación de ingeniería y logística por la que se trasladaron catorce monumentos –entre ellos Abu Simbel- a lugares próximos pero seguros. Egipto donó cuatro de los templos salvados a las naciones que más contribuyeron para el salvamento de los monumentos nubios: Dendur a los Estados Unidos (se encuentra actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York), Ellesiya a Italia (Museo Egipcio de Turín), Taffa a Holanda (Rijksmuseum van Oudheden de Leiden) y Debod a España.

Puede resultar extraño que un país como España, sin tradición egiptológica, se embarcara en un proyecto cultural internacional de semejante envergadura, tan lejano y sin conexión con nuestro país. La explicación es principalmente política. Desde el Gobierno español se consideró la Campaña de Salvamento de Nubia como un buen pretexto para continuar superando el aislamiento internacional iniciado tras la Guerra Civil a través de la solidaridad cultural y, además, en un entorno –el mundo árabe- donde el Gobierno podía sentirse cómodo. Así, España, además de participar activamente en las actuaciones arqueológicas, fue uno de los mayores contribuyentes internacionales aportando más de 500.000 dólares al proyecto.

En 1964, España solicitó formalmente el Templo de Debod a título de donación como uno de los cuatro países que más contribuyeron económicamente. La petición española fue finalmente aceptada en 1967, después de que España comunicara un incremento de su contribución económica hasta superar los 500.000 dólares.

El compromiso español con la campaña internacional comenzó en el año 1960 cuando se creó en España un grupo de salvamento para los monumentos de Nubia. Se llamó Comité Español y su director fue el profesor y arqueólogo español Martín Almagro Basch, que colaboró en la excavación de los yacimientos de Nubia, en Egipto y Sudán. Sin embargo, el desmontaje del Templo y las obras de excavación en el yacimiento ocupado por el del templo de Debod no las llevó a cabo el Comité Español, sino el Servicio de Antigüedades de Egipto y un equipo de una misión arqueológica polaca.

Una vez desmontado el Templo en 1961 comienza la operación de transporte y logística que nos interesa. En una primera fase, los bloques y sillares de piedra fueron llevados a la isla Elefantina, junto a Asuán. Allí permanecieron clasificados hasta el mes de abril de 1970.

La segunda fase logística comienza en 1969 con la constitución un equipo español encabezado por Martín Almagro Basch que se dirigió a Egipto para hacerse cargo de la entrega, embalaje y transporte del Templo a España. Con algunas dificultades por la carencia de materiales para embalarlos, finalmente los sillares fueron trasladados en barcazas por el Nilo hasta Alejandría. Allí fueron cargados en el carguero “Benisa”, que zarpó el 6 de junio de 1970 rumbo a Valencia donde llegó el 18 de junio, 12 días después. Entre el 20 y el 28 de junio, noventa camiones trasladaron las 1.350 cajas que contenían las piedras del Templo hasta Madrid, donde quedaron depositadas en el solar del antiguo Cuartel de la Montaña, en la Montaña del Príncipe Pío (su actual ubicación). Según el ABC del 12 de julio de 1970, el transporte fue confiado a la empresa SWSIT TRANSPORTES INTERNACIONALES, S.A. El conjunto pesa en torno a las mil toneladas y se compone aproximadamente de 1.724 bloques que se repartieron en 1.359 cajas de madera.

El Templo tardó en montarse dos años y fue un proceso complejo ya que sólo se dispuso de un croquis con el orden y numeración de los sillares -que resultó errónea o inexistente en muchos casos- más una colección de fotografías. Así que podemos concluir que, en este caso, hubo un fallo en la cadena de distribución. A pesar de las dificultades, sin embargo, el Templo se inauguró en 1972 y desde entonces permanece abierto al público en Madrid, esperando que sorprendidos visitantes lo descubran. Si os interesa la Historia os invito a que visitéis este monumento en un entorno ideal para disfrutar de las puestas de Sol en la Capital.

debod

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